Denunciamos

Desde el Centro Educativo Nuestra Señora de la Antigua de Orduña queremos mostrar nuestra más enérgica repulsa ante el secuestro y asesinato de Luis Enrique Vega, padre de dos alumnas de este Centro.
Toda la Comunidad Educativa en su conjunto; padres, madres, personal no docente, dirección y personal docente nos sentimos profundamente afectados y doloridos por este hecho, del que tuvimos noticia el pasado lunes 10 de enero.
Desde aquí queremos hacer llegar nuestro apoyo y cariño incondicional a toda su familia ante estas duras y dramáticas circunstancias.
Aún podemos recordar con nitidez cuando Luis Enrique y su familia, Isabel su esposa y sus hijas Cinthya y Paulina llegaron a nuestro Centro.
Nos invade la emoción al recordar y constatar que, desde el principio, tanto Enrique como Isabel nos mostraron su interés por la educación de sus hijas en un plano integral. De la misma manera inmediantamente depositaron plena confianza en el profesorado y en todo el personal del Centro e hicieron visible su más cercana y profunda colaboración.
Valores y actitudes que sus hijas destilaban y reforzaban todos los días en sus diferentes aulas, en los patios y pasillos o en cualquier otro contexto educativo diferente al habitual.
La mayor de ellas, Cinthya a través del trabajo realizado en diferentes tutoras, desde 2º de la ESO hasta BACHILLLERATO, dejó constancia de su madurez en su forma de saber estar y mostrar la diferencia ante sus compañeros y compañeras como sinónimo de riqueza y no de enfrentamiento.
De esta manera ayudó a vivenciar y fomentar en el Centro un hermoso clima de integración y de interculturalidad ante la diversidad.Con su increíble grado de timidez, pero acompañada de su enorme elocuencia con su ejemplo diario, hizo posible esta realidad.
Este ejemplificante modo de ser y de actuar ayudaba a desmontar los estereotipos o actitudes racistas ante el colectivo al que pertenecía, en este caso el colectivo ecuatoriano, estereotipos que tan fácilmente tienden a instalarse en nuestras mentes alimentados por el recelo, la desconfianza, en definitiva por el desconocimiento y por la falta de oportunidades o espacios para descubrirnos y encontrarnos. Su actitud les llevó, nos llevó a ponernos en el lugar de una persona que lo deja todo, pese al dolor que esto supone, con el objetivo de sacar adelante a su familia, movido por el motor de soñar con un futuro mejor para sus hijas, con un futuro que albergase más posibilidades. Cada una de las acciones y de los encuentros con Enrique y su familia nos ayudó a conocerles un poco mejor y a escuchar de manera más abierta y empática , o con menos juicios, las razones que en ocasiones les llevaban a actuar de manera diferente a como lo haríamos nosotros y nosotras.
Movidos por ese mismo sueño y con el deseo de reencontrarse con los suyos y con la cultura que les vio nacer, volvieron a Ecuador. Seguíamos en contacto con ellos y sabíamos de sus ilusiones hasta que esta terrible noticia nos ha dejado sin habla, impotentes ante una realidad apabullante.
En el día a día escolar tanto Cinthya en Secundaria, como Paulina en Primaria, nos ayudaron a replantearnos creencias, clichés y estereotipos racistas y xenófobos y por tanto a crecer como personas y como Comunidad. A eso se unía su madre Isabel cuando, a petición del profesorado, se prestaba a contar su testimonio como emigrante en diferentes talleres o encuentros.
Todas estas razones nos llevan a declarar muy alto que lo que Luis Enrique y su familia aportaron a nuestra Comunidad será difícil de olvidar.
Sin embargo, aunque esto no hubiese sido así, lo que hoy nos mueve y lo que hoy queremos gritar aquí, desde el otro lado del océano, desde la otra casa de Henry y su familia, es que se ha puesto fin a la vida de una persona con todo lo que ello significa, con ese gran potencial que tenía aún por dar y desarrollar, potencial que alguien decidió callar. Durante estos 39 años de su existencia, para nosotras y nosotros y más aún para sus seres más cercanos y queridos, nos pudo demostrar lo que era y cómo actuaba pero esta cruel circunstancia nos ha impedido conocer lo que podía haber sido.
Por todo ello y por muchas más emociones y sentimientos nunca te olvidaremos, seguiremos manteniendo vivo un emocionado recuerdo hacía ti y toda la cercanía que sea posible para tu familia.
Descanse en Paz.